| Marxismo Vivo |
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Transcribimos abajo la presentación de la nueva revista, así como las presentaciones de los dossiers que la componen para que nuestros lectores puedan conocer un poco más sobre los objetivos que se propone en esta Nueva Época la Revista Marxismo Vivo y los contenidos que la componen.
Presentación
En el mes de junio del año 2000 apareció el primer número de la Revista de Teoría y Política Marxismo Vivo.
Diez años después presentamos esta Revista, ahora sólo de teoría, llamada Marxismo Vivo Nueva Época.
Recordamos que hace 10 años, cuando la revista Marxismo Vivo N.° 1 estuvo terminada, una enorme alegría tomó cuenta del equipo que fue responsable por su elaboración. Pero esa alegría fue seguida por una enorme preocupación: ¿seríamos capaces de garantizar el segundo número de la revista? ¿Y el tercero?
Esta duda era pertinente, pues los revolucionarios, con frecuencia, habíamos mostrado capacidad de elaborar revistas políticas pero no había ocurrido lo mismo en relación con las teórico-políticas.
Sin embargo, a pesar de nuestras dudas sobre nuestra capacidad de elaborar una revista de ese carácter, encaramos ese desafío pues, como lo señalábamos en la presentación de ese primer número, ésta era una exigencia del mundo en que vivíamos, sacudido por grandes acontecimientos como los procesos del Este europeo.
El desafío fue cumplido. En estos años aparecieron 23 ediciones (22 “normales” y una especial) de Marxismo Vivo, en donde se abordaron –en forma de ensayos, polémicas o reportajes– los más variados temas: la cuestión de los estados, las nuevas guerras, los gobiernos de frente popular en América Latina, la recolonización imperialista, la reorganización del movimiento obrero, la cuestión de la mujer… Y fue a partir de ese éxito que llegamos a la conclusión de que era posible dar un salto en nuestro proyecto.
Surgió, así, la idea de lanzar Marxismo Vivo Nueva Época que, a diferencia de la anterior, sea una revista de mayor tamaño, que permita abordar temas con mayor profundidad, y dedicada, integralmente, a la teoría revolucionaria, no porque no consideremos la importancia de la política sino porque estamos convencidos de que Lenin tenía razón cuando decía: “No hay política revolucionaria sin teoría revolucionaria”.
Cuba: una polémica actual
Pocas veces la situación de un determinado país, en este caso Cuba, le ha planteado a las organizaciones marxistas revolucionarias tantas exigencias en el terreno del análisis, de la teoría y de la política. Son exigencias tan decisivas que una respuesta correcta, o equivocada, a cada una de ellas, podrá determinar el futuro de esas organizaciones.
La restauración del capitalismo en el Este europeo y la destrucción del aparato stalinista nos obliga a estudiar la realidad cubana, su proceso revolucionario y su dirección, en nuevo marco. Un marco que no pudo ser analizado por los maestros del marxismo, porque no existía. Sin embargo, el hecho de que estemos ante problemas inéditos no nos hace llegar a la conclusión, a la que muchos llegaron, de que la realidad actual no es “más de lo mismo” ni que debemos “comenzar de cero”, o que hay que “reconstruir el programa de la revolución”.
Para nosotros, el papel del imperialismo, de la burguesía, de la burocracia, de la clase obrera o de la lucha de clases, es “más de lo mismo”. Por eso, no se trata de reconstruir el programa revolucionario, se trata, por el contrario, de actualizarlo a la luz de los grandes y nuevos acontecimientos. Por eso, a la hora de analizar la realidad cubana, no partimos de cero. Partimos de las elaboraciones de Marx, Engels, Lenin y Trotsky sobre la economía mundial, sobre la lucha de clases, sobre el papel del estado, sobre el carácter y rol de la burocracia, y también partimos de las elaboraciones de los marxistas contemporáneos a la propia Revolución Cubana.
En este sentido, para encarar un estudio sobre Cuba, hemos querido rescatar las elaboraciones del fundador de nuestra corriente –la LIT (Liga Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional)–, el argentino Nahuel Moreno, pues es de esas elabo raciones que partimos para tratar de entender la Cuba actual. Con este criterio publicamos en esta revista una serie de extractos de diferentes trabajos de Moreno, que muestran la evolución de su pensamiento y que muestran, además, cómo este dirigente trotskista, con errores y aciertos, se fue aproximando, como nadie, a un análisis marxista del proceso cubano en su conjunto, tarea que no consiguió culminar dada su prematura muerte, hace 23 años.
También publicamos un documento de 1960, del SWP de EE.UU –que era en ese momento la principal organización trotskista del mundo–, que fue reivindicado por Moreno. Para finalizar, incluimos un texto de uno de los dirigentes de la LIT, Martín Hernández, quien partiendo de las elaboraciones de Moreno intenta responder a algunas de las principales polémicas que se dan a nivel de la izquierda sobre la situación actual de Cuba.
Actualidad del debate sobre la cuestión nacional
En los inicios del siglo XX, un tema ocupaba el centro de los estudios y debates de los marxistas: la cuestión nacional. Hoy en día no es así, pero esto no se debe a que la cuestión nacional haya perdido importancia sino que es resultado de varias décadas de dominio oscurantista del stalinismo.
El capitalismo, en toda su existencia, se ha mostrado incapaz de dar solución a este problema, lo que se hace evidente frente el recrudecimiento de los enfrentamientos y guerras por la cuestión nacional a partir de la restauración del capitalismo en los ex estados obreros. En realidad, actualmente, son pocos los países que no están atravesados por la cuestión nacional, en las diversas formas en que este problema se presenta.
Para intentar dar respuesta a este hecho, normalmente se presentan programas burgueses o, en el mejor de los casos, pequeño-burgueses, los cuales, históricamente, han fracasado.
Con este dossier pretendemos recuperar la tradición marxista sobre la cuestión nacional para, a partir de allí, intentar actualizar el programa revolucionario sobre este tema.
La organizzación política del partido revolucionario
La construcción de la organización política del proletariado o, dicho de otra forma, la organización del partido proletario es, sin duda, uno de los temas que ha generado más discusiones y desacuerdos entre los marxistas revolucionarios. En especial, ha sido así desde que la concepción de Lenin sobre partido se afirmó como una propuesta organizativa contrapuesta a los tradicionales partidos de la Segunda Internacional.
El debate no se dio entre revolucionarios de un lado y reformistas del otro, como se podría suponer. Lenin, en principio, sólo aglutinó a su alrededor a una ínfima minoría de los revolucionarios; la amplia mayoría de la Segunda Internacional, incluso su ala izquierda, estuvo contra su concepción de organización, incluso Trotsky y Rosa Luxemburgo.
El tiempo demostró que Lenin tenía razón en sus posiciones y que de hecho era él quien daba secuencia al método marxista de organización política al modificar, percibiendo los cambios en el interior de la clase trabajadora y de la lucha de clases, la forma político-organizativa de la clase obrera para permitir que ella tuviese un instrumento para dirigir la revolución y tomar el poder.
Entre esas dos concepciones, no obstante, hay un hilo conductor que nunca se rompió; Marx, Engels y Lenin defendieron con todas sus fuerzas la organización política del proletariado independiente de la burguesía, y buscaron combatir siempre la influencia de la burguesía en el seno del proletariado y de sus organizaciones.
La idea de organizar al proletariado junto con la burguesía, y de esa forma de sistir de su independencia organizativa, es fruto del reformismo en general, tan caro hoy a los partidos anticapitalistas y, de manera especial, al stalinismo con sus partidos obreros y campesinos.
La construcción de la Internacional y la política frente al centrismo
Toda la experiencia de construcción de los grandes partidos revolucionarios, sean de carácter nacional o internacional, muestra que, en la mayoría de los casos, éstos sólo dan un salto en dicha construcción cuando consiguen atraer hacia sus filas a sectores del centrismo, es decir, de corrientes que provienen de las grandes organizaciones, no revolucionarias, del movimiento obrero y el pueblo.
¿Pero qué es exactamente el centrismo y cómo los revolucionarios han actuado o deben actuar frente a él?
Este es el tema del presente dossier, que tiene gran actualidad en función de la necesidad de dar respuesta a la gran tarea de este momento histórico: construir la dirección revolucionaria, en momentos en que presenciamos una profunda crisis de las organizaciones reformistas y en especial del stalinismo, a partir de la restauración del capitalismo en los ex estados obreros.
Presentación del libro de Nahuel Moreno: El partido y la revolución
La publicación teórica de la LIT-CI, Marxismo Vivo - Nueva Época presenta la obra de Nahuel Moreno, del año 1973, El Partido y la Revolución.
Esta es, posiblemente, la obra más importante de Moreno, como mínimo la más difundida, a través de varias ediciones en español y en portugués sobre la polémica con Ernest Mandel y la corriente internacional trotskista de la que ambos hacían parte en esos años, el Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional.
El Partido y la Revolución es conocido también como “Un documento escandaloso”, y conforma una respuesta al documento elaborado por Mandel, “En defensa del leninismo, en defensa de la Cuarta Internacional”, previos al Décimo Congreso Mundial del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional, realizado en enero de 1974.
Este trabajo, que desarrolla aspectos esenciales sobre la teoría, el programa y la política, se convirtió prácticamente en un manual para la construcción de partidos trotskistas enraizados en la clase obrera, en decenas de países, y su impacto en las filas del trotskismo mundial, sobre todo en el latino-americano, fue de tal magnitud que también se lo conoce familiarmente como “El Morenazo”.
Para que el lector tenga una mejor localización de este trabajo hemos incluido en esta edición la presentación que en el año 1989 hicieran los editores argentinos, y también hemos incluido un prólogo escrito por el propio autor para una edición del año 1985 que es, de hecho, un agregado al libro, ya que en él Moreno hace una reseña histórica de la corriente que encabezó por más de cuarenta años. |