| Libia: ¿Victoria o derrota de las masas? |
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| Escrito por Ronald León |
Polémica con la Fracción Trotskista (PTS) La forma en que cayó el régimen de Gadafi fue muy contradictoria. Se produjo mediante una combinación entre un levantamiento popular armado y una intervención militar del imperialismo. Esta situación compleja es fuente de confusión y de importantes polémicas dentro de la izquierda mundial.
El principal debate es sobre quién ganó y quién perdió en Libia. Resulta obvio que Gadafi perdió. A partir de ahí, surgen las interrogantes: ¿su caída fue una victoria de las masas o del imperialismo? ¿Lo sucedido es progresivo o regresivo para el avance de la revolución mundial, en Libia y en el mundo árabe? De las repuestas que demos depende la política que los revolucionarios debemos defender para profundizar el innegable proceso revolucionario que está abierto en aquella región, uno de los centros actuales de la revolución mundial.
La grandilocuencia no es suficiente
De la amplia gama de posiciones, se destaca una por su aparente “originalidad”. Hablamos de la que sostiene la denominada Fracción Trotskista (FT), encabezada por el PTS argentino.Esta corriente gusta mucho de las expresiones grandilocuentes para encarar una polémica. Para ellos, nuestra posición de que la caída de Gadafi representa una tremenda victoria política y militar de las masas libias y un triunfo democrático que fortalece e impulsa todo el proceso revolucionario árabe, cae en descripciones “escandalosas” y saca conclusiones “cada vez más distantes de una estrategia revolucionaria” que pecan de una “ausencia de cualquier perspectiva estratégica de clase”.
Es probable que ellos crean que con mera rimbombancia se puede “ganar” una discusión. Pero la cuestión no es tan fácil. El marxismo enseña que, para caracterizar una determinada situación y definir una política revolucionaria, es preciso, antes que nada, un análisis riguroso de los hechos.
Para comenzar… una calumnia
La FT-PTS plantea que para la LIT-CI es “progresiva la unidad de acción entre las masas y el imperialismo”1. Hagamos un alerta sobre el método calumnioso que utilizan los compañeros: nosotros nunca afirmamos eso. Desde el inicio del conflicto, nos opusimos categóricamente a la intervención del imperialismo-OTAN-ONU en Libia. Nuestra posición fue y sigue siendo categórica: ¡No a la OTAN, Fuera Gadafi!
En política, una unidad de acción es un acuerdo. Defenderlo o concretarlo implica un llamado y hasta exigencias en el marco de esa unidad. Desde la LIT-CI, nunca llamamos al imperialismo a hacer unidad de acción con las masas para derribar a Gadafi. Otra cosa es que, en los hechos, esa unidad se haya dado en el terreno militar.
Este hecho, independiente de nuestra voluntad, no lo podemos negar. Los marxistas, para hacer política, debemos ver lo que ocurre en la realidad, no lo que nosotros queremos que ocurra. Lo importante es entender por qué el imperialismo se ubicó en el mismo campo militar de los rebeldes. Para eso hay que ir a los hechos.
La forma en que intervino el imperialismo
Para entender los motivos y la forma de la intervención imperialista, debemos entender primero el carácter de la revolución misma. En Libia, estamos presenciando una revolución contra el imperia lismo, una revolución armada y popular que toca directamente sus intereses políticos y económicos. Es antiimperialista, igual que en Egipto y Túnez, porque las masas cuestionaron y derribaron a Muammar el Gadafi, uno de sus principales agentes en Libia y en la región. Este dictador, como mínimo desde hace una década, abandonó cualquier tipo de acción o pose nacionalista o antiimperialista (que lo había caracterizado entre 1970-1990) y se convirtió en un fiel siervo de Washington y de las potencias europeas.
Si existía alguna duda, con el hallazgo de documentos que prueban la estrecha colaboración secreta entre su régimen y las potencias imperialistas, aquella fábula del “antiimperialismo” se vino definitivamente abajo. Los documentos demuestran que, además de la entrega del petróleo y de la soberanía, existía una siniestra división de tareas entre la dictadura libia y los organismos de inteligencia del imperialismo (la CIA y el MI6 británico) en la “lucha contra el terror” de Bush y en la detención de opositores al poder en Trípoli (ver recuadro). Sostener que Gadafi era “antiimperialista” resulta absurdo. ¿Por qué el imperialismo colaboraría de tal forma con un supuesto “enemigo” de sus intereses? La verdad es que Gadafi era “su hombre” en Libia y su régimen formaba parte del sistema de dictaduras feroces que actuaban de sostén a sus planes en Medio Oriente y el Norte de África, tan agente del imperialismo como Mubarak y Ben Alí. Por eso su caída es una victoria tremenda contra el imperialismo.
Surge entonces una pregunta: ¿por qué si Gadafi era “su hombre”, el imperialismo intervino militarmente en el campo rebelde para derrocarlo? La respuesta es simple: por causa de la revolución en Libia y en el mundo árabe, por causa del levantamiento armado y la agudización de la guerra civil, elemento clave en el análisis de la situación política en Libia. El imperialismo, en un primer momento, sostuvo a Gadafi, y después lo presionó para negociar una salida, que éste rechazó sistemáticamente. Por eso, se vio obligado a intervenir contra su propio agente porque éste se demostraba absolutamente incapaz en la tarea de contener y derrotar el proceso revolucionario. El imperialismo interviene no porque Gadafi era “antiimperialista” sino porque como agente ya no le servía más para parar el levantamiento.
El imperialismo es pragmático, lo que le interesó siempre fue derrotar la revolución, evitando que el magnífico ejemplo libio se extienda y derrame más gasolina a la hoguera árabe, y restablecer el control y el flujo normal de petróleo que, con la guerra civil, estaba parado. En este sentido, mantener o no a sus agente es algo táctico. Ellos son “fusibles”: si no sirven, se cambian.
Otro elemento fue la enorme contradicción del imperialismo de no poder enviar tropas terrestres propias. Por la crisis económica y política en su seno, y el polvorín del mundo árabe, el imperialismo no puede meterse ahora en otra guerra. Por eso, se vio obligado a colocarse en el campo militar rebelde. Si vemos solamente la intervención imperialista, desconoceríamos la otra guerra, la guerra civil que emprendió el pueblo contra Gadafi, que fue previa a la entrada en escena de la OTAN. El elemento cualitativo de todo el proceso es la revolución popular en curso, en el país y en el mundo árabe.
Entonces, la unidad de acción militar se dio en la realidad. Nadie dice que eso es progresivo. Al contrario: es una contradicción enorme, que genera mucha confusión en las filas de la izquierda y que dejó mejor parado al imperialismo para enfrentar el intento de desmontar la revolución libia.
Lo que es absolutamente equivocado por parte de la FT-PTS es negar, por causa de la intervención imperialista, todo el proceso revolucionario libio y la enorme e histórica conquista de las masas al derribar el régimen sanguinario de Gadafi y, con eso, dar un golpe duro al imperialismo.
¿Tropas terrestres de la OTAN?
La conclusión de la FT-PTS sobre el derrocamiento de Gadafi es contundente: “(...) la esencia política detrás de la apariencia de los ‘rebeldes’ conmemorando con armas en las manos la caída del régimen de Kadafi es que, en las condiciones en que se dio, representa no una primera conquista del proceso revolucionario, sino un triunfo de la política imperialista sobre el avance de la ‘primavera árabe’”2.
Como si todo hubiese sido parte de un plan magistral imperialista, lo que sucedió fue “un triunfo de la política de las potencias imperialistas (…) que (…) llevaron adelante una intervención militar para garantizar que surja un gobierno aún más proimperialista que el de Kadafi (…)”3.
Coherentes con esta caracterización, hacen una grave acusación al pueblo armado: “Aunque las imágenes de televisión muestren milicias locales en lugar de soldados norteamericanos ingresando en el complejo de Bab al Aziziya y derribando las estatuas de Kadafi, las fuerzas ‘rebeldes’ que tomaron Trípoli actuaron como ‘tropa terrestre’ de los bombardeos de la OTAN, con una dirección completamente colaboracionista con las grandes potencias (…)”4.
¿Será verdad que todo fue obra del imperialismo y del CNT, y aquel pueblo armado que tomó Trípoli y asaltó el palacio de Gadafi estaba compuesto por simples marionetas que fungían de “tropas terrestres” de la OTAN? Nada de eso. El problema es que a la FT-PTS no le importa la acción de las masas, las subestima completamente y hasta las desprecia. Para estos analistas no cuenta que las masas se hayan armado, enfrentado, dividido y destruido las FF.AA. burguesas, que hayan matado y muerto por miles para derrocar una cruel tiranía. El desprecio hacia el sacrificio del pueblo libio es elocuente y ofensivo: para esta organización, eso no vale nada. El elemento determinante, el único que abstraen de la realidad con valor absoluto, es la intervención del imperialismo y el carácter entreguista del “nuevo gobierno” libio. Esto es suficiente para decretar la derrota y la muerte del proceso revolucionario.
Para ellos, desde el momento en que se metió el imperialismo el proceso pasó automáticamente de “progresivo” a “regresivo”. Las masas que arriesgaron su vida ahora se convirtieron, mágicamente, en “tropas terrestres” del imperialismo. La acusación es gravísima: supone que todo ese pueblo levantado es ahora parte orgánica y está conscientemente disciplinado al comando militar del imperialismo. Las masas son presentadas como simples marionetas, como un rebaño de dóciles borregos del imperialismo y del CNT. ¡Cuando son sus acciones las que están desmoronando todo lo que pueda asociarse a la estabilidad del orden burgués en Libia!
¿En que lado nos ubicamos?
Desarrollemos esta posición de los compañeros hasta el final. En una guerra civil, no es posible estar en el medio. Es preciso tener una ubicación precisa desde el punto de vista militar (si no, o te vas a casa o recibís tiros de los dos lados). Partiendo de esta premisa: ¿de qué lado se ubicaría la FT-PTS en el momento en que el pueblo armado ingresa y asalta Trípoli enfrentando a las fuerzas de Gadafi? Si, como sostienen, los combatientes libios armados son sólo “soldados del imperialismo”, “tropas terrestres” de la OTAN (una división de tareas en la cual este órgano imperialista ataca por aire y los rebeldes atacan por tierra) y si, por otro lado, la FT-PTS está contra la OTAN y contra los rebeldes (“soldados imperialistas”), entonces, se ubica en el campo militar de Gadafi. Con más razón cuando afirman que el resultado de todo esto sería “un gobierno aún más proimperialista que el de Kadafi”. Para ellos, Gadafi es el “mal menor”.
Si los rebeldes son “tropas terrestres” del imperialismo, entonces debimos haber festejado cada combatiente muerto a manos de Gadafi, con quien debimos hacer unidad de acción militar para defender Trípoli y luchar hasta la expulsión del imperialismo.
Si le damos crédito a la coherencia de estos compañeros, surge la interrogante de por qué afirman que “sobrevuela la duda sobre la capacidad que tendrá la Consejo Nacional de Transición (CNT) de lograr poner en pie un nuevo gobierno mínimamente estable”5. ¿Por qué deberían existir dudas de la futura estabilidad del “nuevo gobierno” si lo que existe en Libia son “tropas terrestres” del imperialismo que, además, están centralizadas bajo la “completa y rigurosa dirección” del CNT? Todo debería estar en orden.
La cuestión es que la realidad es la opuesta a la que plantean. El CNT y el imperialismo saben que tendrán muchos problemas para apaciguar y desarmar a las masas porque hay un proceso revolucionario avanzado que obtuvo una impresionante conquista democrática, donde el pueblo se siente victorioso. Ellos tienen la feroz contradicción de no haber podido colocar tropas propias y de estar sentados en medio de una revolución en curso. El CNT no sólo no centraliza todas las milicias sino que tampoco tiene la autoridad ni la fuerza necesaria para desarmar fácilmente a las masas. He ahí la principal preocupación del imperialismo, el CNT y las demás burguesías árabes.
El signo igual entre el proceso por abajo y las direcciones
Los compañeros cometen un gravísimo error conceptual: confunden los procesos sociales con sus direcciones políticas, algo ajeno al marxismo. En Libia, colocan un signo igual entre lo más vivo, rico y poderoso del proceso revolucionario (la impresionante acción de las masas) con su dirección política reaccionaria. Razonan de forma mecánica y, por tanto, antimarxista. Convierten la contradicción del proceso (intervención imperialista y dirección entreguista del CNT) en algo absoluto.
La FT-PTS exige, para apoyar la lucha de las masas, una “dirección marxista revolucionaria que llevase al proceso conscientemente al triunfo”, un “programa de acción conscientemente antiimperialista…”. La base es un razonamiento idealista: como mi idea de Revolución de Octubre “pura” no se dio en la realidad, entonces no hubo conquista de las masas ni revolución, fue todo un desastre, una derrota. La realidad es la que nosotros queremos que sea. Si no es así, la ajustamos a nuestros deseos. Razonando así, la FT-PTS debe oponerse a todos los procesos revolucionarios árabes, pues en todos, de alguna u otra manera, intervino e intervendrá el imperialismo y no existe una dirección marxista revolucionaria que guíe las acciones de las masas.
Debería comenzar por rectificarse y negar el triunfo democrático en Egipto, pues la caída de Mubarak fue acordada entre el imperialismo y la cúpula de un ejército financiado y controlado por él. La cuestión es que esto ocurrió porque existía un proceso de movilización fortísimo que obligó al imperialismo, luego de defender al dictador, a forzar su salida para aplacar el proceso revolucionario ¿O el imperialismo quería que se den las movilizaciones? ¿Porque el imperialismo intervino en la caída de Mubarak no fue una victoria de las espectaculares movilizaciones populares? ¿Porque intervino debemos tildar a las masas de “agentes del imperialismo”? ¿La caída de Mubarak, eje de un régimen dictatorial pro-imperialista, coloca en mejores o peores condiciones a las masas para avanzar hacia conquistas mayores y hacia el propio socialismo? Para nosotros, en mejores condiciones. Para la FT-PTS en peores, pues todo sería obra del imperialismo.
En el mismo sentido, si es coherente con lo que sostiene para Libia, debe decir que en Cuba nunca existió revolución. ¿Acaso la guerrilla de Fidel era una “dirección marxista revolucionaria” con un “programa de acción conscientemente antiimperialista”? Nunca lo fue. Al contrario, la guerrilla de Fidel Castro fue financiada por sectores de la burguesía cubana, y recientes investigaciones serias, como la de Jon Lee Anderson, un simpatizante de la Revolución Cubana, indican que también el imperialismo, a través de la CIA, habría aportado financieramente. El imperialismo apoyó a Fidel contra Batista y lo consideraba su aliado. Tanto es así que el primer viaje de Fidel después de tomar el poder fue a Washington. ¿Por eso se puede decir que en Cuba no se hizo una revolución? La FT-PTS debería decir que todo lo que pasó en la isla caribeña desde 1959 fue un gigantesco plan del imperialismo. Pero no dicen ni dirán eso, demostrando así su incoherencia teórica y política. Tanto fue una revolución que, para ellos, Cuba aún sigue siendo un “estado obrero burocratizado”.
O el caso de la revolución de febrero de 1917 en Rusia, prácticamente espontánea e inconsciente, que terminó dando el poder al príncipe Lvov. El proceso tenía al imperialismo alemán haciendo todo cuanto podía para acelerar la caída del zar (incluso apoyó la vuelta de Lenin a Rusia). ¿Por todos estos elementos, los revolucionarios hemos dejado de analizar la caída del zar como un elemento cualitativo que permitió la Revolución de Octubre?
Si los compañeros fueran consecuentes con lo que plantean para Libia, tampoco ésta sería una revolución, una conquista democrática de las masas. Es más, si hubieran estado en Petrogrado, en febrero-marzo de 1917, con certeza estarían con el discurso de los mencheviques y socialistas revolucionarios, que acusaba a todos aquellos que criticaban el gobierno provisional burgués, sobre todo a Lenin y a los bolcheviques, de “agentes del imperialismo alemán” (algo así como sus “tropas terrestres”).
La razón de fondo
Negar la enorme conquista democrática del pueblo libio, y diluirla en una “victoria incontestable del imperialismo”, tiene una razón de fondo, que los compañeros ocultan de forma poco honesta.
Ante la caída de Gadafi, ellos plantean un marco general teórico-político que sustenta su posición: “A esta altura de los acontecimientos, con las grandes experiencias que pasó el movimiento obrero durante el siglo XX, sin ir más lejos con el resultado de los levantamientos de 1989-90 contra los regímenes estalinistas que terminaron con direcciones que llevaron a la restauración capitalista, los compañeros de la LIT, de la IS y de organizaciones que sostienen posiciones similares, deberían haber sacado la conclusión de que no necesariamente la derrota de un gobierno reaccionario o la caída de una dictadura significa un avance de la revolución obrera y socialista”6.
He aquí que, por otro camino, terminan en la misma posición del castro-chavismo: apoyar a Gadafi. Este tirano, ante la intervención imperialista, sería una especie de “mal menor”. Está claro que, frente a la intervención imperialista que “contaminó” todo el proceso, para los compañeros, era preferible que Gadafi quedase en el poder. Probablemente, pretendan realidades más simples. Pero la vida está llena de contradicciones y es un hecho que el imperialismo siempre (¡absolutamente siempre!) va a intervenir en los procesos revolucionarios. Si esta corriente dirigiera esos procesos quedaríamos siempre del lado de los gobiernos reaccionarios o dictatoriales.
Tomemos algunos casos del período 1989-90. En 1989, en China se dio un proceso de movilizaciones de masas contra los efectos de la restauración capitalista y contra la dictadura del PC. La dictadura masacró el centro de las protestas en la Plaza Tiananmen, mató 7.000 personas e hirió a 10.000. El imperialismo apoyó estas movilizaciones y existieron sectores burgueses que las alentaron. ¿Debimos haber acusado a los manifestantes de “agentes del imperialismo” y oponernos a esa lucha democrática? Esa era la posición del estalinismo mundial. Desarrollando el razonamiento de la FT-PTS, debieron decir lo mismo y apoyar la masacre. Con más razón cuando, en ese tiempo, ellos pensaban que China seguía siendo un Estado obrero burocratizado (caracterización que aparentemente cambiaron hace poco sin ningún tipo de autocrítica).
Lo mismo podemos decir de las movilizaciones democráticas de 1989-90 que se dieron en la ex URSS, apoyadas por el imperialismo y sectores burgueses, con Yeltsin a la cabeza. Hablando de revoluciones políticas: ¿el trotskismo debió oponerse al levantamiento obrero en la Hungría de 1956 porque el imperialismo también apoyaba claramente esas protestas contra la burocracia soviética? ¿Debimos haber hecho lo mismo cuando el imperialismo y todo el aparato de la Iglesia católica apoyaron la lucha de Solidaridad en Polonia, en la década de 1980?
El giro hacia el castro-chavismo-estalinismo es sorprendente. De una primera posición donde reivindicaban y valoraban el proceso revolucionario popular por la caída del dictador libio, fueron cambiando hasta llegar a un apoyo a Gadafi, encubierto por fraseología pseudorevolucionaria.
Esta posición de la FT-PTS tiene más implicancias políticas actuales, además de la cuestión libia. En el caso de Cuba, donde los compañeros sostienen que allí aún no se restauró el capitalismo sino que subsiste un Estado obrero burocratizado, por lo tanto, no está planteada una nueva revolución social sino una revolución política, ¿qué posición tendría la FT-PTS si, como en Libia, estallase en Cuba un levantamiento popular con aspiraciones democráticas contra la dictadura de los Castro y, como posiblemente suceda, el imperialismo y los gusanos apoyasen esas protestas e impulsaran direcciones burguesas y entreguistas? Con su armazón teórica sobre el carácter del Estado cubano y con sus argumentos, es altamente probable que, por causa del apoyo imperialista, se coloquen del lado de la defensa de los Castro (y de un supuesto “Estado obrero”), en contra de las masas. Si la dictadura de los Castro llegase a caer, como cayó Gadafi: ¿dirán que ese derrocamiento fue “reaccionario”? La argumentación de los compañeros no tiene nada de original, es la misma que siempre utilizó el estalinismo para defender dictaduras, en contra de las acciones de las masas.
1 Debate con la LIT: ¿Considera la LIT progresiva la “unidad de acción entre las masas y el imperialismo” en Libia?
2 Declaración de la FT: La OTAN busca asegurarse el control de Libia. Publicado en su sitio web el 25/8/2011.
3 Ídem, subrayado nuestro.
4 Ídem, subrayado nuestro.
5 Debate con la LIT: ¿Considera la LIT progresiva la “unidad de acción entre las masas y el imperialismo” en Libia?
6 Ídem, subrayado nuestro. |